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Psicóloga en Zaragoza: cómo saber si lo que te pasa necesita terapia o descanso

Carmen Gracia Egido
7 de octubre de 2026
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Índice

Hay temporadas en las que el cansancio tiene una explicación sencilla: hemos tenido más trabajo de lo habitual, llevamos varias noches durmiendo mal o estamos pasando unas semanas con demasiadas cosas en la cabeza. Llegamos a casa sin energía y pensamos que unos días de descanso serán suficientes para volver a encontrarnos bien.

A veces, dormir mejor y bajar el ritmo nos ayuda a recuperar energía. Necesitábamos descanso, aunque hubiéramos intentado negociar con el cansancio a base de café.

La duda llega cuando el descanso deja de funcionar como esperábamos. Cuando tenemos tiempo libre ocurre algo curioso: el cuerpo se sienta y la cabeza empieza a repartir tareas. “Podrías poner una lavadora”. “Deberías salir a correr”. “Ya que tienes tiempo…”. Tú querías una tarde tranquila y has acabado en una reunión contigo misma.

En consulta veo a menudo esa espera: “Cuando termine esta semana, paro”. Después será cuando acabe el proyecto, pasen las fiestas o se calme todo. Y mientras esperamos ese momento, seguimos dejando nuestras necesidades para después. 

Cuando paras pero sigues pendiente de todo

Descansar sigue siendo importante. Si llevamos semanas durmiendo poco o hemos acumulado demasiada actividad, nuestro cuerpo necesita recuperar. No todo cansancio tiene que esconder un problema psicológico.

Una de las diferencias está en cómo nos encontramos después de bajar el ritmo. Si recuperamos energía y volvemos a tener ganas de hacer cosas, probablemente necesitábamos parar. El descanso ha cumplido su función.

La situación cambia cuando tenemos tiempo para descansar y seguimos sintiéndonos sobrepasad@s. El domingo por la tarde ya estamos pensando en el lunes. Durante las vacaciones tardamos días en desconectar. Nos sentamos en el sofá y, en lugar de disfrutar del rato libre, sentimos que deberíamos estar aprovechándolo.

Esta dificultad para parar suele ir acompañada de culpa. Hay personas que se sienten bien mientras están haciendo algo y empiezan a ponerse nerviosas cuando no tienen ninguna tarea delante. En consulta trabajo muchas veces sobre esa relación con la exigencia, porque detrás de la necesidad de estar siempre haciendo puede haber una dificultad para sentirnos tranquil@s cuando no estamos produciendo, resolviendo o cumpliendo.

Con el tiempo, el cansancio puede acabar afectando a otras partes de nuestra vida. Dormimos peor, estamos más irritables o dejamos de hacer cosas que antes disfrutábamos. Desde fuera podemos seguir cumpliendo con nuestras obligaciones y, aun así, sentir que cada vez tenemos menos margen.

Cuando sabemos qué hacer, pero no conseguimos hacerlo

«La teoría me la sé, pero emocionalmente no puedo». Esta frase la escucho con frecuencia en consulta. Sabemos aconsejarle y tratarle con compasión a una amiga que descanse y cinco minuto después estamos haciendo tres cosas a la vez.

Sabemos que necesitamos descansar pero nos sentimos culpables cuando paramos. Sabemos que deberíamos poner límites pero seguimos aceptando cosas que no queremos hacer. Entendemos que no podemos controlarlo todo y, aun así, necesitamos tener muchas cosas previstas.

Nuestra parte racional puede tenerlo claro mientras mi parte emocional funciona de otra manera, y aunque todavía no me creas, es mucho más sencilla su forma de trabajar. Detrás de esa necesidad de control puede haber miedo a equivocarnos, miedo al rechazo o una sensación de no estar haciendo suficiente.

Entender qué te cuesta de ese cambio permite empezar por algo más realista que exigirte: “Pues deja de ser así”.

El cuerpo también forma parte de la ecuación

Nuestra forma de encontrarnos no depende solo de lo que ocurre en nuestra cabeza. Como psicóloga sanitaria y deportiva, trabajo desde una mirada integradora en la que el estado emocional está relacionado también con los hábitos, el descanso y el ejercicio.

Esto resulta especialmente importante cuando el deporte forma parte de nuestra rutina. Entrenar puede ayudarnos a sentirnos mejor, pero también puede convertirse en una fuente más de presión. Cuando salimos a correr para despejarnos y volver enfadadas porque has ido más lenta. Habías salido a cuidarte y a mitad de camino apareció una entrenadora interior a la que nunca le parece suficiente.

La actividad física puede ser una parte importante de nuestro bienestar, pero necesita convivir con la recuperación. Cuando entrenar se convierte en otra obligación que tenemos que cumplir a toda costa, conviene revisar qué está pasando.

Cuándo merece la pena pedir ayuda

No hace falta esperar a encontrarnos al límite. Si llevamos tiempo sintiéndonos diferentes, si descansar ya no consigue devolvernos la energía o si la preocupación y la exigencia ocupan demasiado espacio en nuestro día a día, hablar con un profesional de la salud mental puede ayudarnos a entender qué está ocurriendo.

En algunas etapas necesitaremos dormir más y bajar el ritmo. Y eso merece apoyo, no otra lista de consejos para organizarte mejor con un tablero de pinterest. En otras, el cansancio estará relacionado con una forma de exigirnos que lleva mucho tiempo funcionando y que hace difícil incluso disfrutar de los momentos de descanso.

En consulta, podemos explorar qué te pasa al parar, qué temes cuando pones un límite y qué formas de cuidarte encajan con tu situación. No necesitas llegar sabiendo explicarlo perfectamente. “No sé qué me pasa, pero así me está costando” también es un comienzo.

Quizá hoy puedas empezar por algo pequeño: ¿Qué necesito?, ¿Qué puede esperar? ¿Qué le diría a una amiga que se sintiera como yo?. Y dejar que alguna de esas respuestas sirvan también para ti.

Si te has reconocido en estas líneas y estás pensando “vale, esta soy yo… ¿y ahora por dónde empiezo?”, podemos hablarlo con calma. Puedes reservar una llamada de valoración gratuita aquí: me cuentas qué te está pasando y vemos juntas qué siguientes pasos podrían ayudarte. No hace falta que vengas con las ideas ordenadas, bastante llevas ya como para preparar también un PowerPoint de lo que te pasa.

Contenido generado con inteligencia artificial y revisado editorialmente por nuestro equipo.
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